Cusco ha sido reconocido como la capital arqueológica de América del Sur, especialmente porque es la puerta de acceso a la mística travesía hacia Machu Picchu. Lo que hace un viaje a Cusco tan popular entre turistas nacionales y extranjeros es el legado que los Incas dejaron: únicas y preciosas ruinas ubicadas por toda la ciudad y sus alrededores. Viaje en el tiempo con nosotros y sea testigo del espíritu de una era antigua con Peru Travel Now. Nuestro experimentado equipo ha pasado más de tres décadas viajando y estudiando cada rincón del territorio peruano, así como documentando sus hallazgos en más de 300 libros y artículos varios publicados en revistas como National Geographic. Esta experiencia nos ha brindado la posibilidad de personalizar sus vacaciones en Machu Picchu, haciendo que éstas cumplan todas sus expectativas y sueños.
La ciudad Imperial de Cusco, y sus yacimientos cercanos, son las atracciones indispensables que no puede perderse por nada. Durante su viaje a Cusco comprobará que la ciudad tiene mucho más que ofrecer a medida que se adentre en la cultura Inca. Por otro lado, la Plaza de Armas, o plaza principal, está rodeada por galerías de estilo colonial español y paredes incaicas de piedra. Uno de los atractivos principales de esta capital cultural es la iglesia de Santo Domingo, localizada en la plaza principal. Ésta es una verdadera prueba de la perfección arquitectónica antigua. Mientras la observa podrá sentir los tiempos de la época pasada e imaginar cómo era cuando sus paredes estaban completamente cubiertas de oro. Camine a través de la legendaria calle de Hatun Rumiyoc, donde podrá apreciar de cerca las paredes hechas de enormes piedras poligonales. Admire esta obra de arte donde las piedras cortadas y colocadas con una precisión ideal le invitarán a la apasionante búsqueda de la célebre piedra de 12 ángulos: símbolo de la exactitud y precisión al que llegaron los Incas. Pasee también por las callejuelas alejadas de la plaza principal, donde podrá apreciar estas estructuras con mayor privacidad.
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BARRIO DE SAN BLAS
El conocido “barrio de los artesanos” de Cusco. Con el trazo colonial se convirtió en la zona mestiza de la ciudad, gracias a la presencia de cientos de españoles que llegaron a convivir aquí con los nativos. Esta convivencia y la caprichosa geografía del lugar, dio origen a la curiosa arquitectura de San Blas, diferente a la del resto de la ciudad: calles estrechas sobre cuestas torcidas donde destacan sus casas de adobe blanquísimo adornadas con puertas, ventanas y balcones pintados de azul intenso. La iglesia de San Blas es la más antigua de la ciudad y fue fundada en 1562 sobre un adoratorio inca dedicado a Illapa, el dios rayo. La principal atracción de la iglesia es su púlpito, de estilo churrigueresco, tallado en una sola pieza de cedro centroamericano cuya profusión contrasta con la sencillez del templo.
Las calles de San Blas guardan pequeñas sorpresas al viajero: fachadas de ensueño, muros incas de piedra primorosamente labrada y algunos de los templos más antiguos de la ciudad. San Blas es también el hogar de los más famosos artesanos cusqueños. Aquí las casas se han convertido en talleres, escuelas y tiendas donde se producen toda clase de vírgenes y santos hechos cada uno con un estilo muy particular que ha dado la vuelta al mundo. Imperdible. |
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IGLESIA Y CONVENTO DE SANTO DOMINGO
Este complejo religioso fue construido sobre el Coricancha, el ‘recinto de oro’ de los incas, en cuyo interior se veneraba al Sol. Se dice que este fue el más rico del Cusco, que sus paredes estaban enchapadas en oro y que contaba en sus jardines con figuras de animales y plantas del mismo material. Dos templos menores, ubicados al lado del Coricancha, albergaban a las momias de las coyas, o princesas incas, y a los dioses del arco iris y el trueno, respectivamente. Fue aquí donde Francisco Pizarro guardó el llamado Pendón de la Conquista –otorgado por Felipe II al conquistador para actuar en nombre del reino.
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SACSAYHUAMAN
Esta gran construcción inca fue diseñada entre los siglos XIV y XV por el Inca Túpac Yupanqui y se calcula que su construcción demandó la fuerza de unos 20 mil hombres durante 70 años. Su ubicación estratégica sobre una colina ofrece una visión sin igual de la ciudad. El conjunto está compuesto por gigantescos muros de piedra labrada que forman tres plataformas superpuestas que rematan con una muralla en zigzag. Muchas de sus piedras sobrepasan los 8 m de altura y 36 toneladas de peso. Las plataformas se encuentran comunicadas por vanos y escalinatas, entre las que destaca la llamada Puerta del Sol. Su patio principal o patio de las lanzas era el lugar donde se realizaban las ceremonias religiosas y en él las ñustas rendían, cada amanecer, un homenaje al Sol. Es aquí donde se celebra cada año el famoso Inti Raymi o fiesta del sol.
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PIKILLAQTA Y LAGUNA DE HUACARPAY
Pikillaqta o ‘ciudad de las pulgas’, fue la principal construcción dejada por los Wari en los alrededores de Cusco. Está formada por 700 estructuras –cuyos muros llegan a medir hasta 12 m de altura– que han sido levantadas siguiendo un riguroso patrón de ángulos rectos. Estudios en el lugar han determinado que muchas de sus paredes estaban cubiertas con yeso y pintadas de un vivo color rojo. La cercana laguna de Huacarpay es un importante destino para la observación de aves. En el poblado Lucre, muy cerca de la laguna, se encuentra la primera fábrica textil del Perú, abierta en 1861, y al lado, los restos de Rumicolca, un antiguo acueducto Wari que los cronistas tomaron como la puerta de ingreso a la capital incaica.
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ANDAHUAYLILLAS
Este pueblo apacible y escondido conserva una verdadera joya de la arquitectura religiosa de la Colonia: el templo de San Pedro de Andahuaylillas, levantado a principios del siglo XVII. Debido a la gran profusión de su decorado interior ha sido llamada la Capilla Sixtina de los Andes. La iglesia cuenta con un cielo raso multicolor de estilo mudéjar y sus paredes se encuentran cubiertas con pinturas, enmarcadas en un delicioso pan de oro, que relatan los más diversos temas religiosos. Sin embargo lo más notable en pintura corresponde a dos grandes murales escénicos –el Camino al Cielo y el Camino al Infierno– atribuidos a Luis Riaño (1626-1628). El templo cuenta, además, con un viejo órgano de seis fuelles, hecho en España y recientemente restaurado.
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PAUCARTAMBO
Este pueblo colonial, levantado en el camino a la selva cusqueña, conserva intactos muchas de sus casas y monumentos originales desperdigados en sus estrechas callejas de piedra. Pueblo de danzantes y artesanos, en Paucartambo se celebra la colorida fiesta de la Virgen del Carmen, entre el 15 y 17 de junio, una de las celebraciones más cautivantes y multitudinarias de la región. Desde aquí se puede visitar el abra Tres Cruces y Acjanaco, en el límite meridional del Parque Nacional Manu, donde es posible apreciar un estremecedor amanecer.
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ABRA MÁLAGA
El abra Málaga se encuentra en el medio de la ruta que comunica Ollantaytambo, en la parte baja del Valle Sagrado de los Incas, con Quillabamba y La Convención, en la selva tropical de Cuco. El ascenso hacia el paso es un valle glaciar donde rebaños de llamas pastan en calma. El punto más alto, 4.230 msnmn, lo marca una pequeña capilla construida en honor del señor de Torrechayoc y permite a la carretera atravesar la cordillera de Vilcanota hacia la llanura amazónica. En este punto, la vista del nevado Verónica (5.350 msnm) es sobrecogedora. Su nombre quechua, weqey willka, que significa ‘lagrimas del guerrero’ alude a una leyenda que cuenta cómo el inca Manco Cápac lloró al ver amanecer sobre estas tierras.
El abra Málaga es también un centro mundial de atención para los observadores de aves debido a la existencia del bosque de queñual más accesible de los Andes, donde es posible hallar a dos especies únicas de esta región que, además, se encuentran peligro de extinción: el churrete real (Cinclodes aricomae) y el tijeral de quena (Lepthastenura sp.), que sólo es observado el Málaga y es una de las diez aves con mayor peligro de extinción en el mundo. |
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CIRCUITO CUATRO LAGUNAS
Una ruta que combina poblados tradicionales acunados en valles agrícolas de enorme belleza y varias lagunas que confieren al paisaje un encanto especial. El circuito se inicia en Combapata, localidad que posee un templo de gran interés dedicado a San Nicolás. Desde la plaza del pueblo parte un camino que cruza el río Vilcanota y asciende al poblado de Chosica Canas, desde donde se aprecia el valle de Salcca, al otro lado del río. Una bifurcación lo llevará hasta Acopía, rodeado de campos de cebada que se agrupan alrededor de la primera laguna del camino: Asnacocha. En Acopía hay una iglesia dedicada a Nuestra Señora de la Esperanza y la pequeña laguna del mismo nombre. Camino adelante se llega al pueblo de Pomacanchi y a su amplia laguna, la más grande del circuito, donde se puede pasear en bote. La ruta le da la vuelta a Pomacanchi y regresa por el camino de Acopía y Asnacocha hasta el pueblo de Mosoqllacta, enclavado en lo alto de una colina que domina el lago. Muy cerca se encuentra Thumi, un pequeño pueblo a orillas del lago Pampamarca. Aquí las casas de adobe muestran sus curiosos techos de totora. Rodeando la laguna se llega hasta el pueblo de Tungasuca, donde en 1781 estalló la rebelión de Túpac Amaru II.
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