Disfrute de la costa norte del Perú en la famosa ciudad colonial de Trujillo. Éste es el lugar donde los bailes tradicionales de Marinera se mezclan con el apasionante jinetear de los "Chalanes" en sus caballos de paso, dándole esa forma tan elegante que tan sólo la tradición puede lograr. En Perú, sus vacaciones le darán la oportunidad de explorar la Capital de la Amistad: Chiclayo. Sus famosos edificios coloniales y antiguos restos arquitectónicos han creado una ciudad legendaria. Nuestros expertos en Peru Travel Now han pasado más de 30 años descubriendo cada destino personalmente con el fin de ofrecerle las mejores vacaciones en Perú. Elija entre nuestros exclusivos y totalmente personalizables paquetes de viajes a Chiclayo y viajes a Trujillo, o a cualquier otro rincón del Perú, y nos aseguraremos de que todos sus deseos se hagan realidad.
En Trujillo, el viaje lo llevará a una de las ciudades más importantes de Perú: una ciudad repleta de hermosas iglesias, casonas coloniales y misteriosos lugares arqueológicos. Debido a su clima predominantemente cálido durante todo el año, esta ciudad es conocida como la Capital de la Eterna Primavera. En Perú, sus vacaciones también le permitirán pasear por su centro histórico y entrar a la Iglesia de la Compañía de Jesús", entre otras maravillosas catedrales del centro de la ciudad. Visite la gran ciudadela de Chan Chan: la legendaria urbe hecha de barro, considerada como la estructura pre-hispánica más grande de las Américas. El arqueológico complejo de El Brujo, con sus templos del Sol y la Luna, lo cautivará con el valor histórico único de las culturas norteñas preincaicas durante este viaje a Perú. Disfrute la fresca brisa marina paseando por las playas más sorprendentes de Trujillo, donde también podrá complacer al paladar con exclusivos mariscos locales. Inyecte también una porción de adrenalina a su viaje a Perú aprovechando sus incomparables actividades deportivas. Surque sobre olas en los famosos "caballitos de totora" en Huanchaco, con barcas que han sido utilizadas por los pescadores locales durante más de tres mil años. Su viaje a Trujillo incluye la opción de surfear las olas probablemente más largas del mundo en puerto local de Malabrigo.
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CENTRO HISTÓRICO DE TRUJILLO
Un recorrido que se inicia en su plaza de armas, considerada una de las más grandes y hermosas del país. La rodean varias casonas coloniales en buen estado de conservación, la catedral y la iglesia de La Compañía. La catedral data de 1666 y cuenta con un impresionante altar mayor en pan de oro. Dignos de ver son también la capilla del Sagrario, la sillería del coro y varias esculturas entre las que destacan San Pedro y San Juan el evangelista. Alberga también un museo con los mantos y ornamentos litúrgicos de los obispos de la ciudad y valiosos óleos de las escuelas quiteña y cusqueña. Vale la pena recorrer sus calles céntricas y visitar algunos de los templos más importantes, como la iglesia del Carmen, cuyo altar mayor es una de las obras más importantes del churrigueresco en el Perú; San Francisco y La Compañía. Entre las casonas más bellas y mejor conservadas destacan la casa Bracamonte, con las tradicionales ventanas de hierro forjado y sus salones de fino mobiliario; la casa Ganoza Chopitea, poseedora de una de las fachadas más hermosas del periodo virreinal; la casa Urquiaga, el palacio Iturregui y la casa Orbegozo, entre otras.
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HUACAS MOCHE (CHAN CHAN, DEL SOL Y LA LUNA)
Ubicadas entre los valles bajos y medio del río Moche, conformaron el centro religioso más influyente de la cultura Mochica. La huaca del Sol es la construcción de adobe más alta de toda la América prehispánica y está compuesta por una gran estructura rectangular de 345 m sobre la cual se superponen varias plataformas y pirámides truncas hasta una altura de 42 m. Frente a ella se encuentra la huaca de la Luna, el centro ceremonial Mochica mejor conservado, que presenta en su interior paredes pintadas y en relieve con los principales personajes de su iconografía. Entre los personajes representados destaca la figura del dios degollador, Ai Apaec, así como varias escenas de sacrificios rituales que debieron llevarse a cabo en este lugar.
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CHAN CHAN
La ciudad de barro más grande del mundo y capital de la cultura Chimú se encuentra a sólo un paso de Trujillo, a un lado del tradicional balneario de Huanchaco. Construida sobre una superficie de 20 km², se dice que pudo albergar una población estimada de 100 mil personas. Las crónicas de la conquista afirman que la ciudad fue fundada por los descendientes de Tacaynamo, el fundador mítico de los Chimú y fue ampliada por cada uno de los gobernantes de turno, quienes tuvieron la costumbre de cerrar los palacios de sus predecesores y construir otro para su nuevo mandato.
Las paredes de Chan Chan están levantadas en adobe sobre una base de piedra y tierra, y están decoradas con altorrelieves que representan aves marinas, peces y otras figuras representativas de la iconografía Chimú. Sus calles y pasadizos forman estrechos laberintos que desembocan en amplias plazas ceremoniales, terrazas y pirámides truncas. Además el complejo cuenta con reservorios de agua, canales y wachaques o campos hundidos. En total son nueve las unidades o palacios las que conforman la ciudad y cada uno lleva el nombre de algún arqueólogo o científico famoso, como Uhle, Tello o Tshudi. Este último es el mejor conservado y fue nombrado en honor del peruanista Juan Diego Tshudi (1818-1889). |
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EL BRUJO
Ubicado en el distrito de Magdalena de Cao, sobre la margen derecha del río Chicama, tiene una antigüedad de 4.500 años y está formado por tres grandes unidades: Huaca Prieta, una de las construcciones más antiguas del Perú; El Brujo, que data de las eras Mochica; y Cao Viejo, que se ubica junto a una vieja iglesia católica, construida por los dominicos, hoy en ruinas. Este notable sitio arqueológico de la cultura Mochica cobró fama hace pocos años por el descubrimiento de una gobernanta, la Señora de Cao, cuya momia intacta es hoy mostrada al público en un museo de sitio. El Brujo y Cao viejo se encuentran decorados con frisos e imágenes de danzantes, prisioneros y guerreros, entre otras representaciones del panteón Mochica.
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HUANCHACO
Este agradable balneario -muy concurrido por los amantes del surf- está unido a los célebres caballitos de totora que pueden observarse en sus estrechas playas, secándose al sol o en plena faena por las mañanas, diestramente manejados por los curtidos pescadores huanchaqueros. Aquí se come bien y se vive mejor al amparo de un sol benévolo y una vista impresionante del mar, sobre todo desde su amplio muelle. Huanchaco estuvo densamente poblado desde tiempos prehispánicos y fue una ciudad importante para los Chimú hasta la llegada de los incas. Los españoles llegaron allí en 1534, fundaron la nueva ciudad y levantaron la iglesia de la virgen del Perpetuo Socorro -una de las más antiguas del país- sobre una colina en la parte alta del pueblo.
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CHICLAYO AND LAMBAYEQUE
Tierra de gastronomía privilegiada, de una tradición cultural que se refleja en sus danzas y artesanías, de caletas artesanales donde panzonas bolicheras esperan con paciencia su turno de hacerse a la mar. Chiclayo se emplaza en un fértil valle rodeado de ásperos y cautivantes desiertos y bosques de algarrobo donde hace varios siglos se asentaron dos de las más notables culturas prehispánicas de América, Chiclayo y Lambayeque son un destino ineludible de nuestra estrecha franja costera, en donde el viajero avisado podrá toparse con más de una sorpresa.
Chiclayo, la capital departamental, conocida como la ‘capital de la amistad’, está ubicada entre los valles de Zaña y Lambayeque, y constituye un importante foco comercial y agrícola de la costa norte, con gran parte de sus tierras dedicadas a cultivos agroindustriales como espárragos, algodón, caña de azúcar y páprika, además de sus tradicionales arrozales. Aquí, además de una sabrosa y picante gastronomía, se encuentran dos de los principales museos del Perú. Lambayeque, por su parte, es una típica ciudad norteña que alcanzó su apogeo a inicios del siglo XVIII. Destaca por ser sede de los museos Brüning y Tumbas Reales de Sipán. En el pueblo destacan su catedral, dedicada a San Pedro que cuenta con impresionantes murales y un altar barroco; la casa de la Logia o Montjoy, poseedora del balcón de cajón más largo del mundo (64 m); y los templos de Santa Catalina, San Francisco y San Roque, todas de origen colonial. El pueblo cuenta con excelentes restaurantes. |
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SIPÁN Y TÚCUME
En la pirámide de Sipán, construida por los Mochica durante el esplendor de su cultura, en el siglo IV d.C., se encontró la tumba real del hoy mundialmente conocido Señor de Sipán, en 1987. En el sitio encontrará una réplica del hallazgo. Junto al señor de Sipán fueron encontrados los restos de un sacerdote y un gobernante más antiguo, al que han llamado el viejo señor de Sipán. Algo más al norte, Túcume es un imponente conjunto de 26 pirámides de adobe rodeadas de extensos bosques de algarrobo que fungieron como la capital del señorío Sicán o Lambayeque y en su tiempo fue el principal centro urbano. Construidas alrededor del cerro Purgatorio o La Raya, destaca la pirámide Huaca Larga, la más extensa del conjunto. El pueblo de Túcume es famoso por sus curanderos.
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MUSEO TUMBAS REALES
En 1987, un grupo de huaqueros saqueó una tumba Mochica ubicada en el conjunto arqueológico Sipán. Alertados por la policía, un equipo de arqueólogos liderado por Walter Alva, logró organizar una operación científica de rescate que resultó en el más grande hallazgo de la historia peruana: la tumba de más alto rango entre las culturas del antiguo Perú. En 2002, con el objetivo de preservar este invalorable patrimonio, se abrió el Museo Tumbas Reales de Sipán. El ingreso al museo -que representa una antigua pirámide de adobe- se realiza por el tercer nivel a través de una rampa, típica de la arquitectura mochica.
La visita se inicia con un ilustrativo video acerca de la cultura mochica dentro del desarrollo cultural peruano y lleva al viajero hasta el primer nivel -donde descansan ambos gobernantes- a través de un interesante recorrido en el que destacan piezas de oro como el collar que representa maníes de oro y plata; grandes pectorales elaborados con diminutas cuentas de conchas Spondylus y piedras preciosas; numerosos ceramios de impecable factura, como el grupo de Los orantes; telas enchapadas con finas láminas de cobre dorado; entre otras piezas que formaban parte del ajuar funerario de los antiguos mandatarios. |
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CHAPARRÍ
La historia de la primera Área de Conservación Privada del país comienza con el esfuerzo del fotógrafo y conservacionista Heinz Plenge. En sus 37 mil hectáreas, esta notable zona protegida -establecida en los predios de la Comunidad Campesina Santa Catalina de Chongoyape- ayuda a conservar los bosques secos del norte del país, un particular ecosistema en el que se desarrollan especies vegetales como el algarrobo, el palo verde, el guayacán y el hualtaco, hábilmente adaptadas para sobrevivir en este mundo árido. En estos bosques habitan 120 especies de aves, entre las que destacan las pavas aliblancas, el pitajo de Tumbes, la urraca de cola blanca, la zoña o chisco y el perico de cabeza roja.
Como parte de sus proyectos de conservación, Chaparrí cuenta con un centro de rescate de osos de anteojos, que mantiene en estado de semicautiverio a ejemplares rescatados de circos y ferias ambulantes, con el objetivo de reincorporarlos a la naturaleza. Chaparrí cuenta con un ecolodge, un interesante sistema de trochas que le permitirá desvelar los secretos del bosque seco, un encantador comedor al aire libre, bar y una refrescante poza de agua cristalina. Ideal para familias con niños y amantes de la naturaleza. |
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CALLEJÓN DE HUAYLAS
Bienvenidos al reino del hielo, en donde el único límite es el cielo. Ubicado al pie de la cordillera tropical más alta del mundo, el callejón de Huaylas, es un estrecho valle formado por la abrasión del río Santa, en el cual encontraremos un interesante puñado de poblados que sirven de punto de partida para las más alucinantes experiencias de aventura y ecoturismo de esta parte del planeta.
En esta región privilegiada como pocas le esperan interminables caminos de piedra labrados en las quebradas, cumbres nevadas de las formas menos imaginadas, lagunas de esmeralda engastadas en las montañas, pampas doradas donde los hombres pastan sus rebaños desde tiempos inmemoriales y una abundante fauna y flora nativa, felizmente protegida en uno de nuestros parques nacionales más representativos: el Huascarán. |


