Travesuras de un niño malo
El origen del nombre El Niño se remonta al puerto norteño del Paita. Desde siempre los pescadores artesanales han llamado así a una corriente de aguas cálidas que cada año se presenta en esta zona al llegar el mes de diciembre. Por asociación, el nombre de la corriente se relacionó con la llegada del niño Dios, es decir, en vísperas de Navidad.
Antaño, la importancia de esta corriente para los hombres de mar paiteños residía en que sus aguas, bastante más cálidas que las que solían bañar sus costas el resto del año, alejaban a los peces de la costa, dando por concluida la temporada anual de pesca en el litoral norteño. Era pues, el inicio de un tiempo de descanso y de estar con la familia; de reparar las redes y las embarcaciones. Era tiempo de esperar la llegada de El Niño. Fue así como nació esta curiosa denominación al evento climático más importante de esta parte del Pacífico, el mismo que en ocasiones es capaz de modificar no solo el clima sino también la economía de países enteros. A decir de algunos historiadores, su efecto llegó a ser tal que causó el colapso de poderosos reinos, como Mochica y Lambayeque.
Por definición científica, El Niño equivale a una alteración de la temperatura del agua en las costas del Pacífico. Sus consecuencias, sin embargo, lo convierten en uno de los fenómenos climáticos más importantes producidos en el océano y la atmósfera terrestres. En el Perú, este se manifiesta como una corriente marina que irrumpe por el extremo noroeste de nuestro territorio, produciendo una alteración significativa del ecosistema marino y costero de esta parte del litoral: lluvias e inundaciones en la costa norte y sequías y heladas en el altiplano surandino.
En general, se puede decir que la ocurrencia del fenómeno de El Niño se debe a una alteración en los vientos alisios sobre el océano. Estos vientos soplan de manera permanente desde el suroeste en la zona tropical, arrastrando las aguas frías de la Corriente Peruana en esa dirección. Sin embargo, cada cierto número de años, por razones desconocidas, estos vientos sufren una modificación trascendental: disminuyen su velocidad y hasta cambian de sentido, soplando entonces desde el noreste y provocando un cambio en las corrientes marinas que traen aguas cálidas típicas del trópico hasta el litoral norte del país.
Dependiendo de la intensidad del cambio en los vientos, estas corrientes cálidas pueden llegar hasta la costa central, o en situaciones extremas, hasta el extremo sur del Perú y el norte de Chile. De allí que se explique la presencia de especies marinas típicas de zonas tropicales en la costa limeña como los peces espada, el perico, los langostinos y el mero (y el consiguiente alejamiento de las especies habituales de las aguas frías, como la anchoveta, la caballa y la sardina). Con los visitantes marinos llegan también las aves acuáticas como la fragata y el piquero de patas azules, acompañando los cardúmenes que, confundidos, siguen a las aguas que les brindan las condiciones para sobrevivir.