Los cuatro suyos
El Cusco, considerado por los incas 'centro del mundo', tenía
una ubicación estratégica que permitía unir, en sólo un par
de jornadas de caminata, lugares tan dispares como las frías
planicies altoandinas y los tórridos bosques amazónicos. Una vasta red
de caminos -originalmente construidos con bloques labrados de piedra
y laja- sigue abriéndose de manera similar a los rayos del Sol hacia las
diferentes regiones o suyos que conformaban el Imperio.
Tres son las principales rutas de salida del
Cusco. La primera, con rumbo noroeste,
conduce a los territorios del Chinchaysuyo:
el valle del gran Apurímac y las ciudades de
Abancay, Andahuaylas y Ayacucho.
Tras las colinas que dominan la ciudad
(cruzando la zona llamada Inti Punko o
'Puerta del Sol') un primer camino permite
descender, entre cerros cubiertos de eucaliptos, a las localidades de
Cachimayo, Chinchero y Urubamba. El lado izquierdo conduce, a través de
una extensa planicie, al poblado de Anta, llamado el 'granero del Cusco'
por sus extensos y productivos campos de trigo y cebada. Más adelante se
encuentra Izcuchaca, con su campiña adornada por centenarios árboles de
pisonay y viejas casonas rurales. En Izcuchaca existe un antiguo camino inca
que conduce hacia Huarocondo y Maras, balcones naturales que dominan
el valle del Vilcanota. Dejando atrás las pampas de Anta se asciende hacia el
abra de Huillque, a 4. 280 msnm, para luego iniciar un nuevo descenso.
Limatambo y Mollepata son dos pueblos pintorescos donde es posible
visitar varias casas-hacienda de los siglos XVIII y XIX en bastante buen
estado de conservación. Muy cerca de Limatambo se encuentran las ruinas
de Tarawasi, interesante muestra de arquitectura inca cuya estructura
combina rasgos de palacio y fortaleza. Poco a poco la vegetación cambia de
manera significativa y, a medida que se continúa con el descenso, se siente
el aire tibio de las tierras bajas pertenecientes al valle del río Apurímac.
La ruta del Collasuyo corre con dirección suroeste y permite unir el Cusco con
Puno y los pueblos del Altiplano, recorriendo la parte alta del valle del Vilcanota
y sus poblados de ensueño. Esta misma ruta permite ingresar, tomando un
desvío hacia el noreste en la localidad de Huacarpay, al Valle Sagrado (ruta a
Písac) y a las selvas del Manu -luego de trasponer el pintoresco poblado de
Paucartambo y del espectacular descenso por la selva de montaña del valle
de Kosñipata. Una ruta alterna parte de las afueras de Urcos con rumbo este
y permite remontar las montañas del macizo Ausangate y descender hasta la
ciudad selvática de Puerto Maldonado y la frontera con Brasil (Iñapari).